Dieta y yoga: la mejor forma de conectar cuerpo y mente

¿Sabías que los principios básicos del yoga son los ejes que guían nuestra alimentación? ¡Aprendamos a conectar cuerpo y mente a través de nuestra dieta!

El otoño ha llegado y con él las ganas de renovar energías, hacer cambios en nuestras rutinas y comenzar actividades que nos ayuden a volver con fuerza a la rutina. Si somos de los muchos que han apostado por el yoga, ¡acompañémoslo con una dieta sana y saludable para sacarle el máximo partido a esta actividad!

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, como es lógico, la dieta más variada y sencilla es la más efectiva. Es decir, hay que comer de todo para estar fuertes y bien nutridos. Sobre esta base, podemos añadir valores extra:

  • Productos frescos: en una alimentación sana y equilibrada es aconsejable que primen los alimentos que no son procesados, manipulados o conservados. De esta forma, nos aseguramos nutrientes de calidad que nos aportan toda la energía que necesitamos cada día, pues provienen de la tierra, el sol y el agua.
  • Productos orgánicos: además de frescos, si apostamos por el consumo de alimentos de origen ecológico nos estamos asegurando que su procedencia es 100 % natural, sabiendo que no se han utilizado productos químicos o fertilizantes en su producción.

Con estas recomendaciones nos aseguramos una digestión ligera, conectamos nuestra alimentación con nuestro estado físico y con la actividad que ejercemos, la cual trata, precisamente, de aunar cuerpo, alma y mente. ¿Qué mejor forma de conseguirlo que empezando por una dieta equilibrada?

Hoy proponemos algunas opciones de menús para yoguis.

Desayuno

Alimentos como avena, soja, almendras o arroz son muy recomendados para empezar el día por su aporte de energía. Probemos con un batido de leche vegetal, acompañado de copos de avena. Si preferimos desayunar con fruta, empecemos con la papaya, muy digestiva debido a su alta cantidad de fibra o el mango, rico en proteínas, hierro y minerales. También podemos preparar unas tostadas con pan integral acompañadas con mermelada de frutas y un té con miel.

Almuerzo

Preparemos una ensalada a base de legumbres como, por ejemplo, ¡garbanzos! Podemos acompañarla con patatas y tomates aliñados con mostaza. ¡Deliciosa! Otra opción es usar aguacate, una fruta muy de moda, sabrosa y rica en omega-3. Apostemos también por platos elaborados con cuscús, quínoa o arroz integral y acompañémoslos con pollo a la plancha, pescado, verduras, calabaza, espárragos trigueros… ¡lo que más nos guste!

Cena

Ni caso a mitos tipo “cenar es malo porque…”, ¡cenar es bueno y necesario! ¿Qué no sabemos que preparar? Atención a estas ideas: sartén de verduras y huevo, sopas frías, brocheta de magro o de solomillo (se pueden condimentar al estilo japonés), pescado a la plancha e, incluso, hamburguesa de tofu con espinacas salteadas. Y es que, ¡los salteados se convertirán en nuestro mejor aliado!

Aunque estas son solo algunas ideas y hay un sinfín de posibilidades, lo importante es la variedad de consumo. Por supuesto, debemos evitar excesos de sal y azúcar, alimentos amargos o agrios, así como, demasiado calientes o picantes. De la misma forma, sabemos que hay que masticar despacio, de manera tranquila y saborear cada bocado evitando así el estrés, otra forma de educar al cuerpo para asimilar la ingesta de alimentos correctamente.