Cómo hacer huevos poché o escalfados fácilmente

Huevos poché

El huevo puede que sea uno de los ingredientes más versátiles de nuestras cocinas y, podríamos decir, que se cocinan desde que el hombre descubrió la forma de hacer fuego. Los utilizamos para recetas tanto dulces como saladas y para platos calientes o en frío. Qué decir de esos maravillosos “platos combinados” sin un buen par de huevos fritos. En verano lo incluimos en la “Ensaladilla Rusa” o acompañando nuestros gazpachos y salmorejos.

Podemos elaborar infinidad de recetas con huevo pero una de las formas que más nos gusta cocinarlo es escalfado. El huevo escalfado o huevo poché (del francés) es un huevo poco cocido sin cáscara que esconde en el interior de la clara coagulada su deliciosa y aterciopelada yema líquida o semi-líquida (depende de gustos).

Los huevos poché sirven de acompañamiento para algunos de nuestros platos más tradicionales, como las Sopas de Ajo, pero también podemos disfrutar de ellos en platos en los que son el protagonista principal. Yo prefiero la segunda opción porque los podemos preparar de mil maneras con algunos pequeños trucos. Además, es una forma muy divertida de prepararlo para los más pequeños de la casa.

Seguro, que muchos de los que leáis esto, habréis intentado u os habrá apetecido hacer huevos poché y por miedo a que el huevo se explote y estropee vuestras recetas os habéis echado atrás. Esto no volverá a suceder.

La receta tradicional de estos huevos dice que hay que echarlos crudos en una cazuela con agua y unas gotas de zumo de limón o vinagre a fuego lento y esperar unos 2 ó 3 minutos para sacarlos con ayuda de una espátula o similar.

Lo más difícil que encontramos en esta receta es que la clara coagule de forma que nuestro huevo quede liso y la yema quede cruda en el centro. Esto se debe a que los huevos a veces no están muy frescos. Para hacer nuestra receta de huevos poché elegiremos siempre huevos de calidad superior, ya que su clara es más compacta y se esparcirá menos.

El truco que, sin duda, es infalible es escalfarlo dentro de un saquito de papel film. De esta forma, no solamente podremos innovar en los sabores sino que además podremos conseguir un huevo escalfado con forma de flor que resulta muy atractivo y divertido al presentar nuestros platos.

huevos poché 2

Para escalfar nuestro huevo colocaremos un cuadrado de papel film en un pequeño bol/taza/vaso (suficientemente grande para colocar el huevo sin cáscara en el interior y cerrarlo en forma de saco). Pincelamos el interior con aceite de oliva virgen extra, le añadimos una pizca de sal y especias al gusto. Ponemos el huevo en el interior (para que la quitar el film una vez cocinado sea más sencillo) y cerramos el papel film, lo atamos en forma de saco con un hilo o hacemos un pequeño nudo. Ponemos una cazuela profunda con agua y cuando rompa a hervir y a fuego medio-bajo sumergimos nuestros sacos con los huevos durante 2 ó 3 minutos (o hasta que obtengamos la textura o consistencia deseada).

Transcurrido este tiempo los sacamos y colocamos en un plato. Abrimos el saco de film con cuidado de no quemarnos y el resultado es un delicioso huevo escalfado con el sabor del aceite de oliva virgen extra, el puntito de sal y ese toque de las especias que aporta un aroma y un sabor extra a nuestro delicioso huevo.

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Podemos acompañar con huevos poché tanto platos fríos (ensaladas, tostas con ahumados, crema fría de patata y puerros con aceite trufado…) como platos calientes (sobre unas patatas panaderas y lascas de jamón ibérico, coronando un pisto manchego y crujiente de bacon, como acompañamiento de un hojaldre de setas y foie…).

Un universo de sabores, texturas, colores… que hacen de los huevos poché una receta fácil y original para añadir a nuestro recetario.

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