Conservar

En Ifa sabemos que una alimentación sana es un indicativo de calidad de vida, además de un auténtico placer. Disfruta comiendo y cuidando de ti y de los tuyos con pequeños gestos que convertidos en hábitos, a la larga, se pueden hacer muy grandes. Porque la salud se construye comprando y comiendo bien.

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Cómo cocinar carnes de forma saludable

La carne, ya sea blanca (pollo, pavo, conejo…) o roja (ternera, vaca, cerdo, buey…), es fundamental en una alimentación saludable, respetando la pirámide alimentaria y sin que se superen las cuatro raciones semanales recomendadas. Las carnes aportan proteínas, vitamina B12, hierro, potasio y zinc. Sin embargo, para que la carne que ingerimos cumpla su función […]

La carne, ya sea blanca (pollo, pavo, conejo…) o roja (ternera, vaca, cerdo, buey…), es fundamental en una alimentación saludable, respetando la pirámide alimentaria y sin que se superen las cuatro raciones semanales recomendadas. Las carnes aportan proteínas, vitamina B12, hierro, potasio y zinc. Sin embargo, para que la carne que ingerimos cumpla su función saludable es importante tener en cuenta su proceso de cocinado. Desde que la compramos hasta que la tenemos en el plato, ¡cada detalle cuenta!

Carne con espárragos

Elección y conservación

Una vez en el supermercado, la elección de la carne es importante. Debemos pedir al carnicero (o seleccionar nosotros mismos) las piezas de carne más magras, con menos grasa, o, en su defecto, quitarle las zonas más grasas al llegar a casa. Una vez comprada, es importante tener en cuenta la seguridad alimentaria y no romper la cadena de frío, por lo que la mantendremos en el refrigerador hasta su cocinado o la congelaremos nada más llegar a casa.

Diferentes técnicas de cocción

Existen múltiples formas de cocinar la carne: plancha, horno, cocida o en guiso, hervida, rebozada y/o frita, barbacoa, al papillote, al microondas, etc. De todas ellas, las más saludables son la plancha, el asado, al papillote y el hervido, pues son las únicas en las que no se necesita añadir ningún tipo de grasa y la carne se hace en su propio jugo, conservando todo su sabor y propiedades.

Carne asada

También es importante tener en cuenta el tiempo y el punto de cocción. Las carnes cocidas durante mucho tiempo o a temperaturas muy altas pueden producir sustancias que, según explica la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), fomentan la aparición de células cancerígenas en nuestro organismo. Por ello es preferible cocinar a temperatura moderada y así evitar, también, la pérdida de gran cantidad de líquidos, nutrientes y sabor.

Esto no implica que esté prohibido freír la carne o hacer barbacoas, sino que es recomendable hacerlo solo de forma esporádica. Cuando hacemos carne en la barbacoa, la exponemos a una temperatura muy alta y a un fuego directo, creando una costra negra en el exterior que posibilita, de igual forma, la presencia de sustancias que se han relacionado con algunos tipos de cáncer. Y en cuanto a las frituras, suponen además cocer la carne en grasa, lo que fomenta la pérdida de minerales y vitaminas liposolubles, además de sumar una gran cantidad de grasas y calorías innecesarias.

Condimentos y otros consejos útiles

Otro detalle que debemos tener en cuenta a la hora de cocinar carne es hacerlo en piezas medianas o grandes, nunca en piezas pequeñas, porque así es más difícil que se queme y que pierda sus nutrientes durante el proceso.

Pollo al horno

Y, por último, una forma natural de favorecer la ‘cocción’ de la carne sin necesidad de usar calor y, además, mejorar la absorción de sus nutrientes es incorporando vitamina C, es decir, añadiendo frutas frescas o zumo de cítricos. Y si, además, condimentamos con especias y/o hierbas aromáticas y marinamos la carne, no solo aportamos vitamina C, sino también otros micronutrientes que complementan a los de la carne. Con esto mejoraremos enormemente su sabor, su aroma y su valor nutricional; convirtiéndolo en un alimento sano y completo.

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Congelación de alimentos: todo lo que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar

Un congelador bien surtido será nuestro aliado cuando tengamos visitas inesperadas, una semana estresante o no tengamos tiempo para ir a hacer la compra o cocinar. Pero no es suficiente con tenerlo lleno; también es importante aprender a utilizarlo bien para preservar la calidad de los alimentos. Lo primero que tenemos saber es a qué […]

Un congelador bien surtido será nuestro aliado cuando tengamos visitas inesperadas, una semana estresante o no tengamos tiempo para ir a hacer la compra o cocinar. Pero no es suficiente con tenerlo lleno; también es importante aprender a utilizarlo bien para preservar la calidad de los alimentos.

Lo primero que tenemos saber es a qué temperatura debe estar el congelador, la mejor son -18°. A partir de esta temperatura hacia abajo los alimentos se mantienen más tiempo en mejor estado, ya que las bacterias tardan más en aparecer. Como veis es importante aprender a conservar bien los alimentos.

Carnes, aves y pescados

Al llegar a casa con la compra debemos sacar las carnes, aves y pescados frescos (es imprescindible congelar el pescado para evitar el anisakis) de sus envases originales, limpiar la grasa, vísceras, plumas y demás desperdicios, lavarlos, secarlos y separarlos en paquetes o recipientes distintos antes de guardarlos en el congelador. Lo más práctico es dividirlos en porciones pequeñas para una sola comida. De este modo, solo sacaremos lo que vayamos a necesitar y se congelará y descongelará más rápido. Debemos procurar utilizar bolsas de plástico herméticas, sacar todo el aire y anotar en ellas la fecha de congelación para que no se nos quede nada atrasado por descuido.

La congelación y descongelación de alimentos | HCMN

Verduras y hortalizas

Antes de congelar los vegetales tenemos que cocinarlos o escaldarlos (excepto el ajo y la cebolla). Si no tenemos tiempo de cocinar el plato deseado, podemos, simplemente, sumergir la verdura en agua hirviendo durante 2 minutos. Esto nos sirve para paralizar el proceso de deterioro y la aparición de bacterias de las verduras y hortalizas. Después, tendremos que escurrirla totalmente y enfriarla antes de guardarla en la bolsa de congelación y extraer el aire.

La congelación y descongelación de alimentos | HCMN

Platos preparados y otros alimentos

El recipiente adecuado para los alimentos preparados debe ser de plástico, que cierre bien. Para congelar huevos, debemos batirlos y meterlos en frascos de cristal. No es recomendable congelar patatas ni pastas, ya que las primeras se endurecen y las segundas se ablandan.

La congelación y descongelación de alimentos | HCMN

La descongelación

Una vez descongelado un alimento, no debemos volver a congelarlo si no queremos que pierda calidad. Para descongelar, es preferible sacarlo al menos con un día de antelación y colocarlo en la rejilla inferior del frigorífico. Así evitaremos que se deteriore por un cambio brusco de temperatura y evitaremos que pierda sus propiedades y su calidad. Si no tenemos más remedio que buscar un método rápido, podemos optar por colocarlo bajo el chorro del agua caliente, si lo vamos a consumir inmediatamente, o en el microondas seleccionando la opción adecuada.

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Factores fundamentales para la conservación de alimentos

Desde tiempos neolíticos, el hombre ha necesitado conservar sus reservas de comida y lo ha conseguido mediante distintos procedimientos: secado, ahumado o salado. Afortunadamente, hoy en día, disponemos de más y mejores métodos. Con ellos, y siguiendo algunos consejos, podemos mantener nuestros alimentos en perfecto estado. ¿Quieres conocerlos un poco mejor? Conservar los alimentos adecuadamente es […]

Desde tiempos neolíticos, el hombre ha necesitado conservar sus reservas de comida y lo ha conseguido mediante distintos procedimientos: secado, ahumado o salado. Afortunadamente, hoy en día, disponemos de más y mejores métodos. Con ellos, y siguiendo algunos consejos, podemos mantener nuestros alimentos en perfecto estado. ¿Quieres conocerlos un poco mejor?

Conservar los alimentos adecuadamente es fundamental para preservar sus propiedades intactas, evitar que se echen a perder o, incluso, prevenir una posible intoxicación alimentaria. Hay tres factores que son fundamentales para una adecuada conservación:

  • La temperatura. Entre los 5 y los 65 grados centígrados se crea un clima propicio para la proliferación de las bacterias, que son las principales culpables de la alteración de los alimentos pudiendo llegar a provocarnos una intoxicación. Mediante el frío podemos hacer más lento o detener el desarrollo de los microorganismos.
  • El tiempo. Debemos procurar mantener los alimentos a temperatura ambiente el menor tiempo posible, especialmente en verano. Es vital consumir la comida cuanto antes o refrigerarla.
  • El tipo de alimento. Dependiendo de los distintos tipos de alimentos, son más o menos proclives a la proliferación de bacterias. Los muy salados o azucarados, como las anchoas o la leche condensada, tienen una vida más larga. Sin embargo, hay otros en los que los microorganismos se multiplican a gran velocidad en poco tiempo. Son, principalmente, los productos frescos como pescados, carnes, salsas, frutas y verduras cortadas, lácteos…

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Consejos para conservar los alimentos en casa

Siguiendo una serie de pautas, evitaremos que los alimentos se dañen demasiado pronto:

  • Tenemos que llevarlos del súper a casa cuanto antes, especialmente los productos frescos y en época de calor. Al elegirlos es aconsejable que miremos en su etiqueta la fecha de caducidad.
  • Al preparar las bolsas en el súper, introduciremos en la misma bolsa todos los alimentos fríos y en otra los que no necesitan ser refrigerados.
  • Mantendremos el frío de los alimentos congelados durante su traslado si los llevamos en una bolsa isotérmica.
  • Al llegar a casa, tenemos que guardarlos enseguida en la nevera y el congelador para no romper la cadena de frío. Además, debemos tener en cuenta algunos detalles como que existen frigoríficos que enfrían más en la parte de arriba y otros en la de abajo o que, por ejemplo, la puerta es la zona en la que menos enfrían.
  • Si decimos congelar los alimentos, debemos saber que las frutas y verduras tienen que estar cocinadas, en recipientes distintos de los de las carnes y pescados crudos, y que la temperatura debe ser inferior a -5 grados centígrados.

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  • También podemos conservarlos por calor, es decir, cocinándolos totalmente aguantarán en la nevera unos días más y en el congelador varias semanas. No olvidemos que la temperatura de cocción debe ser superior a los 65 grados centígrados.
  • Con los alimentos que no necesitan frío para su conservación, como los enlatados, no hace falta que tengamos tanto cuidado pero sí que los guardemos en un lugar fresco y seco. Una vez abierta una lata, el producto que no se consuma en el momento tendremos que pasarlo a otro recipiente para guardarlo en el frigorífico.

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Consejos para una compra inteligente en el supermercado

Los españoles hemos ido cambiando nuestra forma de vida y hábitos de consumo y, como consecuencia, nuestra manera de hacer la compra de alimentos. Nuestras abuelas y madres compraban la comida día a día. En la actualidad, eso resulta bastante difícil para la mayoría de nosotros, pero no por ello tiene que bajar la calidad […]

Los españoles hemos ido cambiando nuestra forma de vida y hábitos de consumo y, como consecuencia, nuestra manera de hacer la compra de alimentos. Nuestras abuelas y madres compraban la comida día a día. En la actualidad, eso resulta bastante difícil para la mayoría de nosotros, pero no por ello tiene que bajar la calidad de nuestra cesta de la compra. Os damos una serie de pautas para realizar una compra inteligente.

Consejos para una compra inteligente en el súper

Planificar la compra paso a paso

Lo primero de todo es diseñar el menú día a día de lo que queréis comer durante la semana, teniendo en cuenta cuántas comidas o cenas haréis en casa y cuántas personas participarán. Después haz un repaso de tu despensa, frigorífico y congelador para ver qué tienes y qué falta para cocinar los menús elegidos, ya que es posible que tengas algunos ingredientes. Revisa igualmente el armario de los productos de limpieza y el del baño con los productos de higiene.

Ya estás preparado para confeccionar tu lista de la compra, no confíes en tu memoria, siempre se olvida algo o surgen dudas en la tienda. Divide la lista en tres columnas: lo primero que has de meter en el carro del súper son todo aquello que no necesita frío (conservas, droguería, legumbres, etc.), después los alimentos que estén en las cámaras (lácteos, verduras y hortalizas, etc.) y, por último, los congelados. Lleva siempre una bolsa isotérmica. De este modo, evitarás que pierdan calidad los productos frescos.

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Consejos útiles

Ve a la compra con tiempo para poder comparar precios, valorar las ofertas y elegir el mejor producto. Revisa siempre la fecha de caducidad, especialmente en los frescos como los lácteos. Vigila que el envase se encuentra en perfectas condiciones, que sigue manteniendo el vacío. Lee la información nutricional de los alimentos y elige los que mayor aporte nutricional y menos calorías contengan. Procura no ir a comprar con hambre porque esto te incitará a comprar ‘cosas de picar’ que aumentan el coste y que no suelen ser los mejores alimentos para mantener una dieta equilibrada.

Elige carne magra con poca grasa como, por ejemplo, la parte del lomo. Al pedir el pescado, fíjate en que las escamas estén brillantes, húmedas y con su color natural. Sus ojos deben ser transparentes y brillar, sin sangre. Cuando lleves huevos comprueba que no haya ninguno roto ni pegado al envase. No compres más frutas y verduras de las que vayas a consumir y siempre de temporada. Escoge las que tengan los colores más intensos, las hojas o piel más tersas y brillantes, sin manchas ni golpes.

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