El pulpo en la cocina española, mucho más que á feira

Ración Pulpo á feira

La rica gastronomía española cuenta con algunos de esos manjares que allá donde los encuentres y degustes fácilmente reconocerás ese sabor tan nuestro que los hace únicos. El pulpo á feira o pulpo a la gallega es uno de ellos, pero en nuestra cocina encontramos otras muchas formas de preparar este cefalópodo que, sin desmerecer al exquisito plato tradicional gallego, también harán las delicias de los paladares más exigentes.

Todo ello cuando nos encontramos en pleno paréntesis entre la celebración de la famosa Festa do Pulpo de O Carballiño, que ha tenido lugar el segundo domingo de agosto, y a tan sólo unos días de que arranque la Festa do Polbo en la Isla de Arosa, que se celebrará entre el 4 y el 6 de septiembre y justo cuando el pulpo se encuentra en plena temporada.

Para aquellos que quieran ir más allá del pimentón, los cachelos y el aceite de oliva, nuestra magnífica gastronomía nos ofrece un amplio abanico de alternativas en las que el pulpo nos dará mucho juego. Eso si, en la mayoría de los casos no nos libraremos de ‘asustar’ a nuestro cefalópodo favorito para que podamos hincarle el diente.

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Cómo asustar un pulpo

Aunque se recomienda congelarlo previamente para ablandar su carne, el proceso tradicional para cocer el pulpo se realiza introduciéndolo tres veces en agua hirviendo durante unos pocos segundos. Esta técnica se denomina ‘asustar’ y tiene por objeto que el pulpo conserve la piel una vez cocido. Una vez asustado, se deja cocinar en el agua hirviendo y será el origen del pulpo y su peso quienes determinen el tiempo de cocción.

Alternativas con pulpo

Una vez que tenemos el pulpo convenientemente asustado y cocido, tal vez la opción más rápida y socorrida sea la de ‘marcarlo’ en una plancha con un poco de aceite de oliva, dándole la vuelta para que se haga de forma homogénea, y acompañarlo de una rica guarnición como, por ejemplo, unas ricas verduras asadas al horno.

Otra opción especialmente interesante en verano, cuando la pareja piscina-barbacoa luce en todo su esplendor, nos lleva a poner las patas del pulpo a la parrilla. Si las hacemos con el fuego fuerte conseguiremos que se doren sin llegar a secarse y lograremos un invitado de excepción para la parrillada de pescados y mariscos que nos convertirá en el rey de los cocinillas estivales.

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