¿Patata nueva o vieja? Aprende a aprovechar lo mejor de cada una

variedades de patatas

La historia de la patata se remonta a hace unos 8.000 años, entonces ya se producía en Perú y Bolivia. Todo el mundo sabe que fue el mayor de los tesoros que los conquistadores se trajeron de América, pero lo que no tantos saben es que durante años en Europa la planta de la patata se cultivó únicamente para uso ornamental.En 1560 los españoles trajeron la papa, como se le llamaba en quechua, extendiéndose después por todo el continente europeo. En los primeros siglos hubo varios intentos de extender su uso alimenticio, pero fue rechazado unas veces por bastas y otras porque se creía que podía producir envenenamiento. Finalmente, y con el fin de paliar las hambrunas, en el siglo XIX, se popularizó el consumo de este tubérculo siendo los pioneros los propios agricultores.

Patata nueva versus patata vieja

En todo el mundo existen unas 7.500 variedades, concretamente en España tenemos 150 clases. Pero hoy nos vamos a centrar en otro tipo de diferencias, las patatas nuevas y las viejas. La patata nueva o temprana se recoge antes de que madure, por ello es más frágil y su tiempo de conservación es corto. Sin embargo, la patata vieja o tardía se recoge hasta 12 meses después de su punto perfecto de maduración. También se venden como viejas las recogidas en el año anterior y que han sido refrigeradas durante meses. Lo ideal es recogerlas en su tiempo, son las llamadas semitardías.

variedades de patatas para guisar

Unas y otras se distinguen fácilmente por su apariencia: las nuevas tienen la piel clara, muy fina y lisa, son compactas, tienen más agua y un tamaño pequeño. Las patatas viejas muestran una piel oscura, gruesa y arrugada; su carne está reblandecida, amarilla y son más grandes.

Ambas tienen beneficios para la salud. La gran ventaja nutricional de la temprana es que es rica en vitamina C y tiene un bajo aporte calórico (inferior al de una manzana). La patata tardía, por su parte, tiene a su favor más potasio y sodio y su contenido en fructosa disminuye notablemente, por lo que es apta para la dieta de las personas intolerantes a la misma.

En la cocina también tienen sus diferencias, puesto que cada una es perfecta para un plato. Para cocer y freír, la mejor es la nueva porque al ser compacta no se rompe. Eso sí, es preferible pelarla antes de cocerla, especialmente si está algo verde. Es importante retirar del todo la parte verde ya que es toxica. Para hacer purés, asar y guisar es mejor la vieja, porque al tener más almidón aporta mayor consistencia a las salsas.

deja tu comentario


ver comentarios